Sueños rotos a 90 días

Una pésima costumbre…

 

Desde hace un tiempo se ha popularizado un sistema de pago en el mercado que deja muy mal parado al proveedor, pequeña empresa o freelance y no es otro que el odiado y nunca deseado “pagamos a 90 días” modalidad de la que muchas empresas han hecho su modus operandi,  logrando financiar sus operaciones, invertir o simplemente generando demoras burocráticas, que claramente afectan los intereses y el bolsillo de personas o empresas que honestamente les prestaron un servicio.

La posibilidad de ser autónomo o generar una marca o empresa, es por estos días algo muy común, la proliferación de emprendedores con grandes ideas y sueños es cada día mayor, pero, ¿Por qué hay tantos? __Esto quizás sea por falta de oportunidades laborales, por temas de generación, en donde no se quieren reglas o jefes, por una formación para ser líder o simplemente por moda.

Que haya muchos, no significa que todos sean buenos y mucho menos que puedan sostenerse en un mercado tan hostil, permeable y falto de garantías como el del emprendimiento, muy pocos tienen un modelo de negocio claro (grave error, pero con solución) y resiliencia, capacidad necesaria para poder seguir adelante a pesar de las circunstancias.

Circunstancias con las que hay que luchar desde que se toma la decisión de iniciar un proyecto, pasando por temas tributarios, legales, bancarios en donde infortunadamente no hay en Colombia suficientes políticas que promuevan o incentiven este tipo de actividades, pero este tema pienso que sería muy largo y se desviaría del tema de este post.

Asumamos que la constitución del negocio o marca se realizó bajo todos los parámetros de ley,  que el capital para establecer estos se obtuvo de ahorros, un préstamo, una ayuda de familiares o amigos, o la tan anhelada participación de un ángel inversor. Al parecer en este punto todo es alegría y en muy poco tiempo emergerá un nuevo Zuckerberg o Branson.

 

No te averguenzes de tus fracasos, aprende de ellos y comienza de nuevo.  R.Branson

 

Que lejos se está de esta burbuja, sin que esto quiera decir que muchos seguramente no alcanzarán grandes logros y reconocimiento, pero para la mayoría el camino es un poco mas largo, si, así como los pagos a 90 días si se está de buenas y se cumple con todos los requisitos para que las empresas en su infinita bondad decidan cumplir con ese maravilloso término.

Es necesario aclarar que NO todos los pagos a 90 días son malos, pero si todas las cuentas de cobro tienen estos lapsos es muy complicado mantener flujos de caja y más si no se tienen proyectos de manera continua (pasa mucho cuando se inicia) a esto hay que agregarle que son muy pocos los que son verdaderamente organizados con la entrada y salida de dinero.

Si bien un proyecto debe estar en capacidad de soportar algunos meses o años, gracias a su colchón financiero,  la ecuación empieza a fallar cuando esos pagos, ya no son solo demorados sino que no llegan, si, es en este momento donde empiezan a romperse algo mas que los sueños, el incumplimiento de obligaciones es otra característica que tienen algunas empresas o personas en donde piensan que no pagar es algo normal, esto bajo ninguna excusa es aceptable.

Ahora viene un tema complicado, el monto que no se pagó amerita algún tipo de acción judicial, si es así, el tiempo y gastos operativos realmente compensan el dinero a recibir, esto es algo muy relativo y sería muy difícil establecer una cantidad mínima o máxima para iniciar un proceso jurídico,  lo triste de esta situación es que en la mayoría de los casos se hizo y se entregó un buen trabajo, pensando en su justa remuneración.

 

Justa remuneración que espera una persona o todo un equipo de trabajo,  equipo al que hay que pagarle sin importar si pagan a 30, 60 o 90 días o sino pagan, el tema es el compromiso que se adquirió con ellos, estas circunstancias cuando se vuelven constantes hacen que de un modo u otro se debilite financieramente la empresa y en muchas ocasiones también se afecte emocionalmente, es ahí donde muchos tiran la toalla o simplemente buscan opciones que brinden mayor seguridad, como emplearse.

Desde ningún punto de vista quiero decir que ser empleado sea malo, cada persona busca obtener logros y reconocimientos en donde se sienta mas cómoda, quizás para el emprendedor no sea tan placentera su situación (actual)  pero esa adrenalina de construir algo propio es algo que solo se puede vivir, haciéndolo y soportando día a día embestidas como el pago a 90 días.

 

Es difícil que los sueños se rompan, pero lo que si es seguro es que se debilitan, algo que no tendría nada de malo si fuera por cuenta propia, pero lo que no puedo soportar es que queden atrás por malos comportamientos o acciones de pícaros que utilizan esas ganas y entusiasmo del emprendedor para sacarle el mejor provecho y no reconocerlo.

Seguramente en el camino habrá muchos mas obstáculos que las cuentas de cobro y con el tiempo se aprenderá a manejar los negocios de una mejor manera, nos enfrentaremos a muchos sueños rotos a 90 días pero esto solo mostrará realmente que tan fuerte era el sueño y la capacidad que tiene de seguir adelante a pesar de cualquier circunstancia.

 

Para terminar, dejo una frase que me gusta mucho.

El emprendimiento consiste en convertir lo que te excita en la vida en capital. R.Branson

 

Gracias por tomar el tiempo de leer.

 

Jairo Amaya

Consultor en Marketing y posicionamiento de marca

 

 

 

 

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